
Dejando de lado la idea de que era un disco de Madonna y que por ello debía de amarlo u odiarlo, me animé a escuchar Hard Candy, que contrario a lo esperado me resultó un poco indiferente, acercándose a ratos a lo agradable y en otros a lo aburrido, ya en su pasado disco Confessions on a dance floor (2005) se había vuelto a echar a la bolsa a todo el mundo con una colección de canciones disco pegajosas que sonaron a toda hora (¿Cuántos no acabamos odiando el corito de “time goes by so slowly”?) y con este trabajo quiso seguir la pauta, no en sonido, sino en alcance en las listas.
De entrada el disco tardó en realizarse más de lo acostumbrado en cualquier producción popera, se hablaba de un “regreso a los orígenes”, de sonidos urbanos hip-hoperos y lo más importante: colaboraciones con figuras del momento como Pharrell y el insufrible productor Timbaland, responsable de que en los últimos años todo suene igual en la radio. El primer adelanto y al parecer una de las cartas fuertes del cd es el sencillo “4 minutes” a dúo con Justin Timberlake, canción pegajosa que funciona, pero igual pudo ser interpretada por Nelly Furtado que por Missy Elliot y el resultado hubiera sido el mismo.